Índice
- Motricidad fina y motricidad gruesa en el Kenjutsu
- De la base al riesgo: llegar al tachidori
- Qué es el tachidori dentro del Kenjutsu
- Cuando todo se acelera: el caos del combate
- Qué es el motodori en el Kenjutsu
- La exigencia física y mental del motodori
- Motodori como herramienta de desarrollo personal
Cuando inicié en el camino de la espada, mi visión sobre el Kenjutsu era limitada. Como muchos, estaba influenciado por películas como Star Wars, caricaturas y videojuegos, donde la espada —o la katana— parece limitarse a chocar contra otra espada. Creía que el Kenjutsu era solo fuerza, velocidad y reflejos. Con el tiempo entendí que el Kenjutsu va mucho más allá: es aprender a usar la katana como una extensión real de tu cuerpo.
Siempre explico esto con una analogía sencilla. Usar una katana en Kenjutsu es como usar unas pinzas para tomar pan. Las pinzas no son tu mano, pero debes controlar la apertura, el cierre, la presión, el ángulo y la rotación.
Incluso puedes usarlas abiertas o cerradas según lo que necesites acomodar. Al inicio parece un juego, pero con la práctica tu cerebro deja de pensar en la mano y empieza a pensar en el movimiento. Eso es Kenjutsu. Eso es aprender a vivir con la katana.
Aquí es donde entran conceptos clave como el motodori, una de las prácticas más exigentes del Kenjutsu, íntimamente ligada al control total de la katana.
Motricidad fina y motricidad gruesa en el Kenjutsu
Antes de hablar directamente de motodori, es importante entender dos conceptos fundamentales para el Kenjutsu y el manejo de la katana: la motricidad fina y la motricidad gruesa.
La motricidad gruesa es la que involucra los grandes movimientos del cuerpo: desplazamientos, posturas, giros de cadera, estabilidad y equilibrio. En Kenjutsu, la motricidad gruesa se desarrolla cuando aprendemos a caminar, avanzar, retroceder y mantener una postura correcta mientras sostenemos la katana.
La motricidad fina, en cambio, se refiere al control preciso de manos, dedos y muñecas. En Kenjutsu, esta motricidad es crucial para controlar el filo, el ángulo del corte, la presión del agarre y la sensibilidad al contacto con la katana del oponente.
El motodori exige ambas. Sin una base sólida de motricidad gruesa, el cuerpo no responde. Sin motricidad fina, la katana se vuelve torpe. El Kenjutsu enseña que ambas deben desarrollarse al mismo tiempo para que la katana se convierta en una herramienta consciente.
De la base al riesgo: llegar al tachidori
Así es como llegamos a una de las clases más reveladoras del Kenjutsu: el tachidori. Para entrar a esta práctica ya debes saber moverte, desplazarte y controlar tus posturas. No puedes improvisar cuando enfrentas una katana real, aunque sea de entrenamiento.
En tachidori, te enfrentas a un oponente armado con katana mientras tú estás desarmado. Al inicio parece un juego. Pero pronto entiendes que, si no ejecutas bien, recibirás golpes en las manos, codos, espalda o pies. Cada error se siente. Cada falla enseña.
El Kenjutsu no perdona la distracción. El tachidori te obliga a conocer perfectamente la trayectoria del corte de la katana. Aprendes a leer el cuerpo del oponente antes incluso de que la katana se mueva.
Qué es el tachidori dentro del Kenjutsu
El tachidori en Kenjutsu consiste en esperar el corte, absorberlo con el cuerpo y aplicar un desequilibrio al oponente. Aprovechas su fuerza de inercia y, con un movimiento limpio y controlado, buscas quedarte con la katana. No es fuerza bruta, es timing, distancia y sensibilidad.
Aquí la katana deja de ser un objeto externo. Empiezas a sentirla incluso antes de tocarla. El Kenjutsu te enseña a “escuchar” la intención del corte.
Pero el tachidori es solo una etapa. El verdadero reto llega cuando el combate se vuelve dinámico.
Cuando todo se acelera: el caos del combate
En la práctica libre de Kenjutsu, entre cortes, avances y retrocesos, buscar el espacio correcto se vuelve un caos controlado. La katana está en constante movimiento. El ritmo cambia. La respiración se acelera.
Es aquí donde surge el motodori.
A diferencia del tachidori, el motodori no espera pasivamente el ataque. En motodori, buscas entrar, cerrar la distancia y desarmar al oponente en medio del combate con katana. El objetivo es quitar la katana, aplicar una llave o forzar al uke a soltarla bajo presión real.
Qué es el motodori en el Kenjutsu
El motodori es una práctica avanzada del Kenjutsu donde se integran desplazamiento, lectura corporal, control emocional y técnica precisa. Aquí la katana está viva. No hay pausas. No hay tiempos muertos.
En motodori, el cuerpo debe ser firme y suave al mismo tiempo. Demasiada rigidez te rompe. Demasiada suavidad te hace perder estructura. El Kenjutsu busca el equilibrio exacto para controlar la katana del oponente sin violencia innecesaria.
La exigencia física y mental del motodori
Al inicio, el motodori parece divertido. Es dinámico, intenso, casi un juego. Pero rápidamente se vuelve agotador. Cada entrada exige flexibilidad, reacción inmediata y una lectura constante del movimiento de la katana.
El Kenjutsu revela aquí su lado más profundo: no se trata de ganar, sino de adaptarte. La katana no se fuerza, se acompaña. El motodori te obliga a soltar el ego y confiar en el cuerpo entrenado.
Motodori como herramienta de desarrollo personal
Más allá del combate, el motodori en Kenjutsu es una metáfora poderosa. En la vida, muchas veces no puedes evitar el conflicto. No siempre puedes retroceder. A veces debes entrar, adaptarte y resolver.
Así como con la katana, el Kenjutsu enseña que el control no viene de la fuerza, sino de la sensibilidad, la práctica constante y la calma bajo presión.
Entonces
El motodori no es solo una técnica del Kenjutsu. Es una forma de entender el movimiento, el conflicto y el control. Cuando la katana deja de ser un arma externa y se vuelve parte de ti, algo cambia. Tu cuerpo responde antes que tu mente. Tu mente se calma antes que el miedo.
Eso es Kenjutsu. Eso es motodori. Y ese es el momento en que la katana deja de ser acero… y se convierte en camino, claro es en mi experiencia pero es tu deber probarlo en la practica y lograr describirlo en tus palabras, te invito a que trates de describirlo más que solo practicarlo.








